| Museo de la Cultura Maya |
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Aun cuando las ciudades sagradas hoy están abandonadas, el tiempo ha pasado y la historia fue cambiada con la presencia de otra cultura que vino de ultramar, la antigua sabiduría de los mayas sobrevive en su vida cotidiana, en sus ritos y creencias, en las prácticas agrícolas y en la vigorosa lengua que hablan dos millones de personas.
El sitio fechado más antiguo que se conoce para la zona maya corresponde a una pradera abierta situada en las tierras altas de Guatemala, Los Tapiales. La cronología de la ocupación fechada por radiocarbono es de casi 11 mil años. El formativo medio es el período que presenta por vez primera un estilo cerámico común a las ocupaciones en toda el área maya; el estilo Mamón. Entre los antecedentes culturales que generan y culminan esta herencia común figura, en primer lugar, el hecho de que la cultura maya de las tierras bajas, evidenciada en sitios como Cuello, Nohmul, Becán, Maní, y otros, evolucionó como soluciones arquitectónicas y agrícolas locales desde épocas tempranas. LA SALA PERMANENTE DEL MUSEO ESTÁ ORGANIZADA EN OCHO SECCIONES 1.-LA GENTE DEL MAYAB Señala la ubicación histórica, se describe el hábitat, el proceso de poblamiento, el tipo físico y la lengua de los habitantes del Mayab. En las esculturas mayas se observan personajes de estatura más bien baja, de complexión robusta, con una notable longitud relativa de los brazos respecto de la estatura, de hombros anchos, tórax desarrollado y piernas musculosas. La cara generalmente es ancha, de ojos rasgados y nariz aguileña, rasgo que se acentúa, además del cráneo braquicéfalo, con la deformación tabular oblicua. El color de la piel oscila del marrón oscuro al cobrizo, ojos café oscuro, pelo negro y lacio, con un reducido sistema piloso en cara y cuerpo. Los estudios permiten identificar la existencia de unas 24 lenguas aún vivas en el Mayab, incluyendo en este grupo el Huasteco o Tenec que se habla en el norte de Veracruz. Todas ellas han sido catalogadas en diez grupos que pueden reducirse a tres divisiones principales: el Maya-yucateco; el Cholano y Tzeltalano; y finalmente las ramas Mameano y Quicheano.
Se expone la relación del hombre con la naturaleza, así como la tecnología y otros resultados culturales de esta relación; todo ello a través de estelas, videos, maquetas e ilustraciones. Los valles situados en el corazón del Petén y la selva lacandona, marcan una importante transición entre las tierras altas y la gran planicie que constituye la península de Yucatán.
Se dedica a la arquitectura y ciudades mayas. Se ejemplifican la arquitectura de carácter ceremonial y la estructura urbana de las ciudades mayas. Los asentamientos constituyen verdaderas ciudades, cumplen con los supuestos metodológicos de ser el centro político, administrativo, de culto y económico de la región adyacente. Como características arqueológicas tenemos la existencia de palacios, templos y santuarios, diferenciados como conjuntos o núcleos rituales y administrativos de la distribución urbana general. Los materiales preferidos fueron la madera y la piedra cementada con base de cal; donde las condiciones del medio se los impusieron, crearon plataformas de tierra compactada y edificaciones de ladrillo; los muros recibían recubrimientos y decoraciones en estuco hecho con mortero de cal, muchas veces policromado; las techumbres eran generalmente de bóveda en saledizo. Estos edificios y espacios tuvieron un carácter residencial, administrativo y de comunicación, como es el caso de los sacbés. LA VIDA DIARIA La casa constituye la unidad básica del asentamiento. Su situación obedecía a factores determinados por la cercanía a ciertos recursos, como el agua y las tierras cultivables, y por las características topográficas de la zona. Generalmente eran de planta rectangular, algunas quizás con los extremos oblongos. Es posible que su tamaño fluctuara entre 20 y 25 m. La estructura de sustentación era construida con maderas resistentes, eligiéndose los árboles en función de su uso dentro de la estructura; los muros (bajareques) solían construirse con varas amarradas con bejuco, muchas veces recubiertas por una capa de lodo o enjarre que permitía cierto aislamiento; las cubiertas eran techadas con guano o corozo. Este sistema estaba complementado por un huerto familiar, reflejo de una acuciosa observación de las plantas y sus usos como especias y medicamentos.
Se refiere a las actividades económicas que caracterizaron el proceso productivo maya, como son: la agricultura, la cacería, la pesca, la recolección y las formas de intercambio comercial. Los mayas de la antigüedad practicaban una agricultura conocida como tumba, roza y quema, cuyos prolongados barbechos permitían la rotación de las áreas de cultivo. Como alternativa, utilizaron las terrazas y campos elevados artificialmente. La caza y la recolección permitieron complementar y enriquecer la dieta, además de obtener recursos de gran importancia económica. De los animales se aprovechaba la carne; otras partes del cuerpo de la presa se utilizaban para la elaboración de herramientas y objetos ornamentales; específicamente los huesos y astas talladas, los tendones, las pieles y plumas. En la recolección, el aprovechamiento de la semilla de ramón ocupa un lugar importante en el complemento dietético. Los productos de la pesca eran usados esencialmente para consumo alimenticio, aunque algunas especies como caracoles y conchas tenían uso ornamental, observándose también su empleo en ciertos ritos y ofrendas. LOS OBJETOS PRECIOSOS. Las tierras altas permitieron el acceso a una variedad los materiales para la elaboración de metates, morteros para la elaboración de tintes y pigmentos; por ejemplo, la obsidiana, con que se manufacturaban puntas de proyectil, navajas y cuchillos; la jadeíta, que ocupaba un lugar destacado en cuanto a bienes de prestigio, empleándose en la elaboración de máscaras, cuentas y pendientes; la pirita, con la que se manufacturaban espejos; serpentina y diorita para hachas y cinceles; además, ocote, plumas de quetzal y otros artículos de carácter perecedero. Las tierras bajas permitieron la apropiación de diversos recursos, tales como las especies maderables empleadas en la construcción, cortezas para la elaboración de papel, resinas para pigmentos, copal y hule; además, yacimientos de caliza para la construcción de impresionantes ciudades y elaboración de cal; sílex y calcedonia, con los cuales se elaboraban cuchillos, raspadores, martillos, cinceles y puntas de proyectil; también productos de origen animal como pieles, garras, dientes y astas provenientes de especies como el jaguar, venado y jabalí; igualmente, de las abejas obtenían miel y cera.
La búsqueda y establecimiento de redes comerciales permitió a las comunidades mayas de la antigüedad allegarse un sinnúmero de recursos y productos provenientes de otras regiones, requeridos tanto para la vida cotidiana como para las ceremonias. Se han logrado establecer tres niveles de intercambio, cuya actividad comercial estaba en función de los recursos regionales y su valor estratégico, y condicionada por las características geográficas y políticas de cada región: El comercio entre comunidades vecinas estaba limitado por la variedad de productos, el comercio a escala regional permitió allegarse productos de una zona ambiental más amplia, donde las distancias regularon la importancia de las rutas y su flujo. El comercio a larga distancia hizo posible la interacción de distintas zonas ambientales, cuyos productos, de mayor calidad y variedad, incluían bienes complementarios y objetos suntuarios. Las rutas regionales y a larga distancia se mantuvieron bajo la tutela de las élites dirigentes. LOS HOMBRES VERDADEROS. La sociedad maya estaba integrada por varios estratos sociales: familia gobernante, la nobleza, la clase administrativa, los especialistas, los trabajadores y campesinos. A estos estratos se pertenecía por nacimiento, matrimonio o bien por la alta especialización en ciertas actividades de valor estratégico. Pese a ello, la evidencia apunta hacia una sociedad muy conservadora y con poca permeabilidad, donde la posición social era más bien hereditaria.
En ella se encuentra la explicación del vínculo que simbólicamente establecía el hombre con el mundo. En esta perspectiva se exponen el origen mítico, las costumbres funerarias y la figura axial de la Ceiba, que relacionaba el inframundo, el mundo humano y la esfera celeste. La Ceiba sagrada El universo era concebido como una estructura en tres niveles: el inframundo, el nivel del mundo humano y la esfera celeste. Estos niveles se mantenían comunicados en su eje central por la gran Ceiba sagrada, el axis mundi, cuyas raíces penetraban hacia el inframundo, su tronco en el mundo medio, y la copa se abría al mundo superior, dando acceso y paso a los seres sobrenaturales y las almas de un nivel a otro. Costumbres funerarias El complejo ritual funerario deja entrever cierta trascendencia mas allá de la vida cotidiana, cuya esperanza compartían todos los miembros de la comunidad. Los miembros de la nobleza eran sepultados dentro de los espacios sagrados, acompañados de diversos objetos que les permitirían superar las vicisitudes del tránsito. Los demás miembros de la comunidad eran enterrados bajo los basamentos de sus viviendas, pues su transmutación estaba gobernada por un estrecho paralelismo entre la condición que tuvieron sobre la tierra y la suerte que les aguardaba en su interior. A la muerte del gobernante, había ocasiones en que eran sacrificados algunos servidores para acompañarlo en su jornada al inframundo, dotándolo del ajuar que le permitía satisfacer sus necesidades, que supuestamente eran las mismas que las de esta vida.
Las escenas de autosacrificios de los señores y damas de la nobleza son de las representaciones más comunes y llamativas en la vida de los gobernantes. En ellas, los hombres se sangran el pene y las mujeres pasan una cuerda a través de su lengua. A los enemigos se les arrancaban las uñas, culminando con la decapitación. Investigaciones recientes sugieren la posibilidad de que el bulto entregado al gobernante, en ocasión de su ascenso al trono, contenía espinas de mantarraya, agujas de hueso y obsidiana, y tiras de papel con las que se efectuaba el rito de sacrificio. Las vasijas que recibían la sangre de la lengua, recuerdan, por su decoración de protuberancias, el tronco de las ceibas jóvenes recubiertos de espinas. En el caso de los hombres, la sangre del pene se depositaba sobre un recipiente tejido como estera (pop), que simbolizaba el poder real.
Se exponen los conocimientos que sobre los astros, el tiempo, los números y la escritura desarrollaron los mayas. La cuenta del tiempo. El calendario maya era vigesimal, aunque requería de modificaciones en el tercer nivel, donde la cantidad no era equivalente a 20 respecto de las inferiores, sino a 18, cuyo resultado de 360; aproximadamente coincidía con el año solar. Así, la unidad eran los días (kines), los meses o veintenas (uinales), los años de 360 días (tunes), las veintenas de años (katunes), los 400 años (baktunes), y así hacia arriba hasta llegar a los piktunes y caalabaktunes. El Haab consta de 18 meses de 20 días (tun), al que se agregaba un mes de 5 días o uayeb, que completaba los 365 días del año vago. Los meses se iniciaban con un día cero o de asentamiento, pues se creía que los periodos ejercían su influencia antes de llegar, iniciando así con un 0 pop y culminaba con un 4 uayeb. La aritmética maya, que usa la base 20, incorpora el conocimiento del cero y el de la notación posicional, obteniéndose un complejo sistema de cómputo. Tal sistema hacía uso de puntos para señalar unidades, y barras que equivalían a cinco unidades; el símbolo de vacío o cero, es una especie de concha. 7.- LOS EXTRANJEROS Se explica la presencia de los contactos culturales con otros pueblos, como son: los teotihuacanos, los mayas-putunes y grupos de filiación tolteca. La historia maya registra contactos con diversos grupos que le son ajenos culturalmente. De entre ellos, los más relevantes fueron los teotihuacanos, durante el clásico temprano; los mayas-putunes que invadieron Seibal, y grupos de filiación toltecoide o itzaes y xues que invadieron la península en el siglo IX. La expansión de comerciantes mayas-putunes que en el siglo XIII se asientan en Cozumel; y finalmente, los conquistadores hispanos que alcanzaron la península al declinar el siglo XVI. En la costa de Quintana Roo floreció, durante el siglo XIII, un grupo de comerciantes posiblemente procedente de Tabasco y de filiación maya-putún; el centro de cuya ruta comercial fue la isla de Cozumel. Estos grupos, asentados en diversos puntos de la isla, establecieron su capital en San Gervasio, comercializando, a gran escala, nuevas formas de cerámica. En varios puntos de la costa, como en Tulum y Santa Rita, se han observado murales al estilo del centro de México.
La presencia y la actividad de los conquistadores españoles cierran el texto museográfico y da inicio la vigencia de las profecías que vaticinaron la oscuridad. La conquista En 1517, la expedición de Francisco Hernández de Córdoba terminó trágicamente, al ser vencidas sus tropas en Champotón, tras un cordial recibimiento en Isla Mujeres. Juan de Grijalva, después de circunnavegar la península en 1518, desembarcó en Campeche para abastecerse de agua, donde sostuvo un difícil encuentro con los habitantes. Al año siguiente llegó Cortes y recorrió el litoral hasta la desembocadura del Grijalva; ahí, en Centra, se desarrolló otra batalla. Sin embargo, el Adelantado, Francisco de Motejo, inicia la conquista de Yucatán apenas en 1527, culminando en 1540 con la fundación de Mérida. Horarios de visita al museo El museo cuenta con servicio de guías, servicios educativos, salas de exposiciones temporales, auditorio, tienda de artesanías y librería. Para Quintana Roo, el museo y la cultura que representa es un motivo de orgullo. A sus doce años de abrir sus puertas al público para difundir la cultura maya, es ahora uno de los lugares más visitados por turistas nacionales y extranjeros. La entrada a la sala permanente tiene un costo de 20 pesos adultos y 10 pesos niños, presentando credencial de estudiante, maestro o INSEN se obtiene un 50 % de descuento. Para extranjeros, el costo es de 50 pesos. |
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